Pasó un mes desde que terminaron el tendido de la losa en nuestra nave de almacenamiento. Los autoelevadores de tres toneladas ya están operando todo el día y no se ve una sola fisura ni desprendimiento. La superficie quedó lisa, sin polvo, y el tratamiento con silicato de litio se nota en la dureza al caminar. Lo que más me gustó fue que respetaron los plazos de curado y no apuraron el acabado. Para una nave de 12.000 m², el resultado es exactamente lo que necesitábamos.